Desde el día en el que te conocí,
estuve locamente enamorado,
pero siempre con severo cuidado,
de que a nosotros no llegara el fin.
Cuando mi antigua relación rompí,
me sentí casi bienaventurado,
pues no habría otro tan afortunado,
al que también le dijeras que sí.
Ahora sé, todo era una mentira,
ya que sólo era un amor-pasión,
yo no te dejaré provocar mi ira.
Ya que me afecta hasta en el corazón,
si no quieres robar mi buena vida,
sólo tienes que darme la razón.