Hace relativamente poco tiempo, me sucedió algo inusual y, para algunos, puede que a la vez aterrador y violento. Eso mismo fue lo que me hizo darme cuenta de a quién le importa y a quién no, cosa que creo que sólo se siente en los momentos difíciles. Realmente no esperaba recibir tantos corazones bondadosos ofreciéndome ayuda ni mucho menos que antepusieran mis sentimientos a los suyos, ahí me di cuenta de lo que es amar; amar a una persona es anteponer sus sentimientos a los tuyos propios, es sentir el dolor cuando esas personas lo sienten, es alegrarte de que le vaya bien en cualquier aspecto de su vida, preocuparte por esa persona...
Sólo he sido capaz de darme cuenta ahora, en frío, y no en el momento en que esto sucedió. No tengo suficientes palabras para describir la alegría que se siente al sentirte querido.
Acabo mi entrada con un consejo que una vez me dió un gran poeta, Don Marcelino Fernández Piñón: "No intentéis ser duros, pues para disfrutar de esta vida hay que ser blandos" y pienso que es realmente esa la única manera de poder sentir...
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